Los coletazos de la crisis que se inició con Grecia, se mantuvieron hasta alcanzar a Irlanda cuyo rescate financiero reveló la fragilidad de las economías del viejo continente en donde, como casi siempre ocurre, todo revienta por lo más delgado: los ciudadanos que hoy rechazan un estricto plan de ajuste que afecta la calidad de vida, tan defendida en Europa.A pesar de que el Gobierno irlandés estuvo negado desde el comienzo a recibir ayuda financiera, la grave situación de los bancos del país lo obligaron a cambiar de opinión y aunque recibieron un total de 85.000 millones de euros, de manos de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, el "salvataje económico" no fue suficiente.El pasado miércoles Dublín anunció un riguroso paquete de medidas para reducir el déficit fiscal, que incluye recortes de 3.000 millones de euros en prestaciones sociales y la eliminación de 24.750 puestos de trabajo de funcionarios, lo que generó que el día de ayer las protestas tomaran las calles.El plan de ajuste también llevó a Irlanda a enfrentar lo que los analistas consideran como "una crisis política sin precedentes" ante la posibilidad de perder la mayoría en el Parlamento.Los líderes opositores de Irlanda prometieron ayer, aprovechando el malestar de la población, que reescribirían el "plan de austeridad" del país si desplazan al Gobierno del primer ministro en las elecciones anticipadas, programadas para el próximo año.Las otras víctimasEl temor entre los analistas internacionales ha persistido, por considerar que Italia, España y Portugal, pudieran ser las "próximas víctimas" de la crisis de la deuda en Europa, que elevó fuertemente los costos de los préstamos a los países endeudados.En el caso de Italia, no obstante, los expertos aseguran que el panorama crediticio del país es estable, por lo que descartan un posible "contagio" de la crisis.Alexander Kockerbeck, analista para Italia de la agencia de calificación Moody's, dijo que las finanzas públicas italianas se han deteriorado menos que en otros países europeos y que además ha reformado su sistema de pensiones. "Para imaginar un contagio de la crisis que hoy golpea a Irlanda hacia otro país de la zona euro, uno necesita imaginarse una historia concreta detrás de eso. Como por ejemplo, un sistema bancario en problemas o una debilidad excesiva de la economía", agregó. Subrayó que el alto nivel de deuda pública de Italia requería consolidación fiscal y que una economía competitiva debía perseguir metas claves. Finalmente, se prevé que el déficit fiscal de Italia caiga levemente a 5% del Producto Interno Bruto al cerrar el 2010 desde un 5,3% el año pasado, y que se reduzca a 3,9% en el 2011. En el caso de España y Portugal, los inversionistas mantuvieron ayer la presión sobre estos países, por los temores persistentes. Los rendimientos de los bonos a 10 años en Portugal rondaron 7%, muy cerca del récord alcanzado previamente en el mes, cuando el nerviosismo sobre la necesidad de un rescate financiero por parte de Irlanda aumentó las presiones sobre otros países endeudados. El rendimiento equivalente en bonos en España subió 5,2% ayer, cerca de los récords de la era del euro que alcanzó por última vez en 2002, de 5,1% el miércoles. En contraste, el rendimiento del bono a 10 años en Alemania, punto de referencia de seguridad financiera global, estaba en apenas 2,7%. Las altas tasas reflejan la incertidumbre del mercado acerca de la capacidad de esos países de pagar sus deudas en momentos de crisis económica y luego que los paquetes de rescate para Grecia e Irlanda no consiguiesen calmar temores de que otros países necesitarán ayuda. La incertidumbre creada ocasionó una demanda en el rendimiento más alto de bonos emitidos por países considerados riesgosos, por parte de los mercados.En medio de los rumores, los bancos franceses también están expuestos, frente a la deuda pública de Portugal que hasta el final del primer trimestre, poseían $20.400 millones (15.300 millones de euros) de la deuda del país, según un reporte del Bank for International Settlements, basado en Basilea, Suiza. Más protestas El Gobierno de Portugal atravesó el miércoles por una situación similar a la de Irlanda, cuando un grupo de maestros, profesores, bomberos y profesionales de todas las áreas se unieron para protestar contra el plan de ajuste propuesto para reducir los déficits públicos y tranquilizar a los mercados financieros. Los sindicatos catalogaron la protesta como "la mayor huelga de la historia del país".Algunos analistas consideran que de seguirse presentando situaciones como esta, los sindicatos de varios de los países afectados podrían unirse para realizar una protesta de mayor magnitud y alcance.Esto además de que la UE y el FMI, podrían perder la capacidad de ayudar económicamente a otros países si continúan "enfermándose".La supervivencia del euroAnte este escenario en el que los países europeos viven su peor momento, el miembro del consejo de gobierno del BCE, Axel Weber, aseguró ayer que la supervivencia del euro como divisa "no está en peligro" y que considera "improbable" que España siga los pasos de Irlanda. Dijo también que la Unión Europea debe reconocer que sólo puede desempeñar un papel global si sus miembros y sobre todo los países de la zona euro trabajan juntos. Asimismo, aseguró que creía que la red de seguridad de la UE contaba con suficientes fondos, sin embargo, instó a los líderes a decidir los detalles del mecanismo para calmar los mercados. "El contexto sigue siendo de volatilidad elevada y se mantienen los motivos por los que el mercado de deuda soberana no logra calmarse", añadió el analista de CM Capital Markets Julián Benavente, quien agregó que los inversores están penalizando "la falta de rapidez o flexibilidad por parte del Banco Central Europeo".
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